dilluns, 2 juny de 2014

relatos_y

Somos la Generación Y: generación de jóvenes nacidos entre 1977 y 1994 aproximadamente (otras fuentes dicen entre 1981 y 1995). Supuestamente una generación influenciada por la “cultura” de la cadena MTV, siguen el evangelio de la ley del mínimo esfuerzo, reticentes al trabajo acuden sin prejuicio a su derecho al tiempo libre. La generación malcriada que quiere cambiar al mundo. Se nos conoce como los menores de 35 años, egocéntricos, egoístas, muy listos y preparados académicamente que nacimos bajo el paraguas de la prosperidad económica. En ámbitos laborales se habla de nosotros con condescendencia y distanciamiento generacional; “quieren estar cómodos en su ambiente laboral”; “prefieren no tener trabajo a tener un empleo que odien”; “tiene una mentalidad más abierta de la “vivir la vida” y no tan agresiva como la de la generación que les precede, que trabaja solo para ganar dinero y obtener un buen puesto en una empresa”.[1]
Empiezo a indagar con personas que, como yo, viven bajo la etiqueta de la generación y. Por afinidad, o por necesidad, nos adentramos en conversaciones aparentemente banales y desenfadadas entorno a nuestras experiencias laborales. Relatos que pesan como el hormigón. Lo que en el momento parece un acopio de anécdotas intrascendentes y que recordamos con un halo pintoresco, después de una simple re-escucha desde la grabadora, se convierte en una colección de relatos y escenas de precariedad laboral. Relatos de la generación Y. Todos ellos hacen una construcción análoga con la definición arquetípica de la etiquetada generación.
No es un proyecto que pretenda despertar ningún tipo de compasión. El objetivo principal no es siquiera romper tópicos. Los relatos, transcritos directamente de las grabaciones en primera persona y anónimos, invitan a leer y escuchar desde la empatía. Cómo se genera nuestra subjetividad a través de nuestra trayectoria, cómo nos colocamos ante según qué experiencias. Palabras como flechas: qué nos incomoda escuchar o leer en voz alta, qué nos incomoda decir. O cómo nos expresamos una vez hemos escuchado el relato ajeno. Crear situaciones de relación en las que, de nuevo, se genere una conversación que permita hacer una retrospectiva, a generar posibles reflexiones que vayan más allá de los casos concretos, o de las políticas que ocupan a las empresas privadas.  
Este es un proyecto abierto, que aparece como rescate a la invisibilidad y el silencio. Puede [y debería] repetirse en cualquier sitio y lugar. Para visualizar y poner nombre a las angustias que ocupan a una generación que, pese a tacharse con el logo de la MTV, ella misma se ve tachada por los logos de las empresas privadas que les han contratado  y de las políticas sociales que ocupan a un gobierno y a un tiempo que les deja en una periferia borrascosa, al margen, anónimos y sin voz.



[1] Sergio Rodríguez, director de Investigaciones Estratégicas, OMD.







dilluns, 12 maig de 2014

readscapes [please explore]

How long are the life of the books? How many experiences could they explain us? How many layers, subjectivities, stories could they hide? We use to preserve and save our regards, objects with special meaning, transition objects, gifts or presents… but what about the alien experiences? The alien, anonymous, rejected, forgotten prints. 
Exploring how we link, relate with them, how we understand them. 
Understanding books as containers of anonymous, forgotten micro-worlds. Objects where overlap new layers of experience. 
In ReadsScapes we explore prints, the traces and the remnants that remain between the pages of books; in a cumulative folder, were the findings in the paper everyday landscapes and the possible stories they relate.









dijous, 20 febrer de 2014

exploring rururban




















Luleå


visual poem

A visual poem from a visit to a desolate place, trapped in timelessness, a drift. I worked between the perceptual contact with the space and an introspected personal path across a John Cage lecture about composition. It tries to narrate visually a subjective path that invites to the reflection.